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                           Provengo de una tierra lejana de paredes despintadas y minas de sal, de colores confusos y fosas en las playas que provocan muertes a turistas que pretenden dominar terrenos jamás pisados, ahí la mayoría miraba al horizonte mientras yo miraba al cielo para iluminar mis ojos, para abrir mi mente, para ver en blanco lo que no entendía en colores, para no perderme el vuelo de las jaibas bravas o los nados de tortugas lora.

Provengo de una especie libre que cada vida inicia sometida para no cometer soberbia, como sucedía al inicio, aunque siempre vuelve. 

Veo las cosas claras y entiendo palabras no dichas, sonidos no emitidos y sensaciones no vivas, veo muertos por las noches que no recuerdo en las mañanas, oigo voces en el agua y leo lunares en los ojos, rompo espejos sin reflejos, tiro al mar las fantasias y a ratos canto en idiomas que no conozco.

Corro en mentes con letargo, nado dentro de animales, tengo vicios de atención y fragmentos de letras en mi piso que no lograron llevarse la escoba y el recogedor.

Guardo lágrimas en frascos, limpio lámparas sin luz, quito telarañas de las esquinas de mi cuadra y barro de afuera hacia adentro cuando siento soledad.

Vuelo en los resplandores, grito los sinsabores, esquivo a los cobradores, tiro a los perdedores, cubro a los soñadores, vuelvo a los inicios y cuando me frustro golpeo paredes.

Sangro al menor corte, cierro los ojos cuando hace calor y me sonrojo cuando estoy enojado, nervioso, tomado, atraído, volado, enamorado, excitado, sentado, parado, recostado y también cuando me pellizcan las mejillas, cuando me besan y cuando recuerdo.

Soy y estoy aunque eso solo sea importante para mi primero para valorar después que lo sea para los demás, disfruto y soy feliz, sufro y soy triste siempre en pequeñas dosis que no me hagan olvidar una o la otra, otra o la una, sin importar el orden.

Crezco y perezco todo el tiempo, a cada momento, todo de a poco, todo en fracciones, todo a su tiempo.

Todo merezco y no todo doy, subo y bajo con la luna y el sol. 

Cada mañana antes de bañarme me regaño y aplaudo al espejo, cuando me cuento algo que olvidaba reimos a carcajadas, yo un poquito más.

Cuando despierto cierro de nuevo los ojos para recordar mis sueños y descifrar lo que viviré este día.

Soy hoy, ahora y siempre, mientras dure en esta vida que moría por vivir.

Solo

                        Cuando las hojas secas se vuelvan fuego, me acostaré sobre ellas mirando al cielo, tendré paciencia de ver las formas de nubes locas que ven visiones y dan mensajes y escuchan voces de gente sola que pide a gritos la compañía de un ser querido que entienda cosas que solo entienden quienes te aman.

Cuando las olas callen para escuchar mi llanto, sabré que escuchan anhelos largos, vendrán ruidosas a acariciarme el rostro y a pedir que pare mientras me aconsejan esperar a que las hojas secas se vuelvan fuego y me recueste sobre ellas para mirar al cielo mientras descifro el porque del llanto si vivo tanto y por mientras canto canciones viejas, suspiro alientos frente al espejo.

Solo como quien mira al cielo y contempla nubes, solo como quien ríe de sus pensamientos, solo como quien prende velas y junta las manos, solo como quien come solo, mientras contempla parejas sonriendo, solo como quien observa la decadencia de las relaciones que comparten sus encuentro sexuales en las redes de quienes pescan las ilusiones de que el amor no sea sólo publicidad y aceptación, solo como ese niño que esperó solo todo el día en la escuela porqué olvidó que habría visita de su salón a algún museo, solo como quien se sienta en la playa a contemplar el color turquesa de la sal, el agua y la arena, solo como quien escribe y sueña, solo como quien abraza la almohada y se duerme solo, solo como la luna, como el sol, como el viento que recorre el mundo, solo como quien espera que llegues pronto de algún lugar donde las personas esperan sentadas en sillas de aeropuerto con un turno en la mano mientras le indican que estamos listos después del viaje y aprendizaje para recibirlos, yo también estoy sentado en mi cama mientras escribo para llamar tu atención.

Cuando tu llegues quiero que sepas que no te vayas, quiero que entiendas que estoy aquí mientras no estabas y que aún así esperaba tu llegada, se que igualmente te irás un día mientras agitas la mano diciendo adiós con lágrimas en los ojos desde la ventana de algún camión, de algún taxi que te llevará a tu destino, siempre he sabido que llegará ese día aún antes de conocerte.

Nunca he sabido cómo eres, nunca te he visto contemplar mi rostro mientras sonríes a alguna anécdota que te haya contado, te advierto que hablo sin parar cuando estoy nervioso y suelo contar mi vida en breves sesiones, de mi familia y amigos, de mis viajes por la locura de ser feliz empezando de nuevo cada vez que tuve la sensación de sanarme rápidamente cambiando de residencia.

Cuando en la noche me esconda detrás de una pared a sollozar por la felicidad de encontrarte, dedicaré el resto de ella a contemplar tu rostro para soñarte cuando no estés, mientras te encuentro entre tanta gente que solo intenta ser diferente mientras se copian estilos tontos y superficiales, mientras me paro de puntas entre la multitud para ver si así percibo tu aroma entre los gestos de quienes veo, mientras tu llegas a decir “hola” mientras te animas, mientras te observo, mientras cenamos y te lleno de alegrías y tristezas con mis palabras para después calmarte con mis abrazos y predecirte futuros buenos, mientras te anhelo, mientras te encuentro, mientras me encuentras, mientras abres los ojos y despiertas, mientras la noche se hace día y el mar cubre la arena, mientras la luna se siente sola, mientras el sol le hace compañía, mientras las tristezas se vuelven alegrías, mientras las ventanas observan las calles y las calles al cielo, veré la luna por la ventana a través de mis ojos viejos, veré el mar al cerrar los ojos mientras las olas callan mi llanto y me aconsejan que me recueste sobre hojas secas y mire al cielo con la paciencia de quien espera que el sol le seque las ropas mojadas de limpiezas espirituales en mares, de rituales de sanación del alma que llenan los oídos pero no la mente.

Contemplaré tu rostro el tiempo que pueda y tocaré tus piernas y besaré tus labios y abrazaré tu espalda, pasaré por ti un día al trabajo y te preguntaré como te ha ido, sonreiré a tus amigos aunque no todos me agraden y pensaré en el futuro que nos espera.

Si cuando llegues ya no me encuentras recuerda siempre que estuve esperándote, suspendido sobre la arena encima de hojas que fueron fuego y que avivaron mi corazón.

Mi lugar

El lugar mas tranquilo en el que puedo estar,
son mis ojos bien cerrados,
nada me molesta ni me  envuelve entre palabras,
ni me enreda en telarañas que me obliguen a saltar.

En la pantalla blanca de mis parpados cerrados mis ideas se proyectan en idiomas que me entienden y me acercan por momentos a la vida que tendré.

Con los ojos bien cerrados oigo musica de fondo, voy a sitios que conozco y me veo en los q veré, veo personas que ya han muerto, los amores del futuro y perdono mi pasado y me rio de los estragos y me invento fantasias de los viajes que tendré.

Con los ojos bien cerrados me imagino entre los claros de los bosques asoleados de las aves del ayer.

Cuando vuelvo en mi presente, las personas van pasando, poco a poco van bajando del vagón al que subí.

Cuando llegue a mi destino este tren veré vacio, no habrá nadie que me empuje ni me trate de vender, no habrá ruidos de bocinas de los discos de nostalgía, no habrá penas ni alegatos, no habra pláticas nefastas ni agresiones con la vista, no habrá estres de la semana ni marañas ni amenazas.

Mientras tanto en lo que llego, mantenerme en el sociego de mis ojos bien cerrados el lugar donde estaré.

Cuando tenga al tiempo

Cuando tenga el tiempo te amaré.

Cuando caigan hojas y en mañanas rotas
de los labios locos, que susurran nombres
y entre tantos otros, con el tuyo rompe
las corazas duras, de mis fuertes ojos.

Cuando tenga tiempo, extrañare las sales,
de tu cuerpo en mares de nostalgias propias
de quien sabe vales lo que veo en tus ojos
aunque ante tus ojos ni siquiera sabes
que las cosas pasan y los tiempos cambian
pero tengo tiempo ya después de ahora
en que si te extrañe y en que si te ame.

Contemplo las aves con envidia al vuelo
y corazón pequeño de los niños buenos
que jamás rezongan que maduran pronto
y que en consejos sobran aunque no para ellos.

Cuando tenga el tiempo lo ataré a tu espalda
pediré de nuevo que jamas se vaya
aunque estoy seguro de que el tiempo es sabio
y que jamas se ata mas que a locos hartos
de vivir en medio de las realidades
que aburridas matan la verdad de amores
que al pasado vano de las noches tristes
de las calles solas y faroles negros
que despiden pronto a quienes se desatan
entre gritos tontos y exigencias raras
de lo que pensaban que el amor trataba.

Los Espejos

              Cuando la oscuridad de la noche termine por apoderarse del cuarto desde el que escribo, encenderé las luces de las velas que alumbrarán mis pensamientos, caminarán por las paredes las personas que sin rostro buscan acercarse a mi y escurrirán de las ventanas las gotas de la lluvia que no existe.

Cuando anochezca en este cuarto perderé de nuevo vista de lo que la gente espera de mi y en la complicidad de mis anhelos soñaré en lo que espero convertirme antes de que los años se terminen y las oportunidades sean aprovechadas por alguién mas, no hay celos mas insoportables que los que provoca la impotencia de que alguién mas viva lo tuyo.

En la noche se ocultan detrás de la espalda nuestros verdaderos anhelos, se asoman cuando estamos de frente a los espejos y provocan sonreir a quien al verse a los ojos alcance a percibirlos, esa complicidad eterna entre nuestros ojos y nuestra alma que aunque separados por la vida siempre podrán comunicarse en los espejos.

Los espejos culpan, critican, consuelan, no hay llanto mas sincero que el que se da en complicidad con el espejo.

Ha llegado la noche y mientras escribía se ha apoderado del cuarto en el que escribo.

Cuando en la madrugada llegue la hora marcada como la de mi nacimiento, acudiré al espejo a desearme feliz cumpleaños, mi alma lo merece y mis ojos tienen mucho que decirle.

Ya van dos veces

                              Ya van dos veces, que por las noches, me invaden ganas, de ponerme a escribir, que justo cuando termino de encontrar las ganas de dormir y cubro con una cobija roja con negro mi cuerpo, es en ese preciso momento, cuando con un levantamiento brusco de mis piernas cuya velocidad impida se cuele el frio pero permita pase la colcha debajo de mis tobillos que la atoran contra el colchón, en ese momento  cuando menos me quiero levantar, llegan palabras a mi cabeza como las que seguramente llegan a las de los esquizofrénicos, con la insistencia de aquellas gotas que no se sueltan hasta que juntas y haciendo peso tomen valor para saltar al vacío.

Ya van dos noches que no puedo dormir, como cuando no podía dormir por ansiedad, pero ahora creo se debe a algo más, y no es por nadie y no es por nada pero no creo que vaya a durar.

Ya van dos noches que sueño cosas, que veo fantasmas y que no se si son parte de mis sueños o de la insistencia de ser especial,  ¿qué tiene de malo no serlo? , no hay nada más fácil que ser ordinario, lo difícil es la otra opción, donde sueñas pocas cosas, vives algunas pero analizas todas. 

Ayer mi hermana ganó 751 millones de pesos en el casino y a mí me perseguían por traficar con cocaína, ¿será que debe comprar un boleto de lotería y que yo hice bien en salir de mi tierra?

Regularmente sueño que me persiguen, a veces la policía, a veces hombres lobo, pero nunca alguien con cara de enamoramiento, que drama, y no es por falta de ganas pero tampoco por urgencia.

A veces en el closet se mueven cosas, se caen, sobre todo al recién despertar de un mal sueño, pero sobre todo se mueven cosas cuando hay personas que no se enteran que estas con un pie adentro y el otro afuera, medio gozando haces de cuenta que no interesa, pero te afecta.

Cuando era niño sufría de espantos,  es un término raro pero se le atribuye al hecho de tener malos sueños o ser muy “sensible”, como cuando mi mamá me prohibió ver novelas a los 9 años.

La cura radica en que de preferencia aquella persona que te hizo “el mal de ojo” sea quien te barra con una selección de hierbas y no, no incluye la gobernadora, aunque a veces deberían hacerlo con una escoba de espinas, mientras te llaman por tu nombre como si no lo supieras y estuvieras perdido en las penumbras de algún túnel largo, largo, largo.

Te pasan un huevo, obviamente “de rancho” por todo el cuerpo,  al estrellarlo y después vaciarlo en un vaso de agua, que no sé porque siempre recuerdo como el  del mole “doña maría”, saldrá en el huevo el supuesto grado del mal causado, claro, que hay variantes de la cura más elaboradas, más caras y llamativas que van desde una cruz de alcohol en el piso, pasando por el círculo de fuego alimentado por este mismo elemento, hasta las misas en catedral a aquel difunto de aquella tumba donde te fueron a “hechar” aquella brujería.

Una vez mi mamá compró una maceta enorme a una vecina que recién se mudaba tras la repentina muerte de su esposo, lo que no sabía mi madre es que en la compra de una maceta, vendría gratis al interior de la misma y entre la tierra negra un muñeco hecho de trapo más grande que un Ken  con algunas notas y algunas hierbas, nunca tuvimos oportunidad de agradecer el regalo sorpresa pues a aquella vecina, se la trago la tierra.

Ya van dos veces que quiero escribir, y si hay una tercera, tendré que hacerlo.

¿Para qué llorar?

Recordé momentos y empecé a llorar, cuando ameritaba tuve que callar, siempre en el momento alguien que te hará pensar, que hay otra persona en situación fatal, con mayor derecho del que tu a llorar, siempre limitando aquella propiedad que fue tu derecho antes de respirar.


Los recién nacidos lloran antes de dormir, lloran por miedo a ya no despertar, tal vez lo aprendieron una vida atrás.

Todos lloramos, los bebes lloran, los ancianos lloran, las jóvenes que saborean junto a la nostalgia del primer adiós las lágrimas saladas que se escurren a los labios. Las casas lloran y las ventanas lloran en alguna estrofa de cualquier canción, también lloran en las lluvias y en las tardes llora el sol.

Lloran árboles y plantas y los hielos con calor, y si acaso todos lloran, ¿pues porqué no lloro yo? Cuando extraño, cuando añoro, cuando rio, cuando mar, cuando canto, cuando veo, cuando siento, cuando quiero y cuando quiera y donde quiera y a quien quiera he de llorar.

Llorar, para vaciar el espacio detrás de mis ojos para que quepan mas ideas que esperaban por entrar.

De verdad estoy seguro que se mueve algo al llorar, no los párpados que aletean para volar, no solo los brazos de quien te quiera abrazar, no solo las manos que se cruzan al rezar, no solo el cigarro que se quema sin cesar, no puedo explicarlo pero en su lugar no está.

¿Para qué existiera si no sirviera llorar?, lo mismo daba también el poder respirar, los mismo reir, lo mismo soñar, lo mismo sentir, lo mismo cantar, lo mismo caerse y quererse parar.

No hace falta un hombro, no hace falta tiempo, no hacen falta ganas ni tampoco el mar, no hace falta nada para desahogar, porque ahogado estaba al no querer llorar.

Tanto que decirte

                                             He ido a lugares donde nadie ha ido, he caminado por arenas blancas, grises de noche por la luz de la luna sin perder la paciencia de cuánto tiempo me tomaría llegar de playa a playa, en compañía de perros abandonados al mar o de vecinos cercanos a la orilla. Me he aventurado a viajar sin dinero ni recursos y renunciando a la comodidad del hogar y la familia, de lo conocido, de los sistemático y repetitivo, me he emocionado cual niño al tener diez pesos para una lujosa cena de un bolillo y un refresco de lata, si alcanzaba para un cigarro suelto tenía la noche hecha, me encontré descalzo ante un espejo roto en mi baño y también tirado en el piso con la rodilla dislocada sin nadie a quien poderle gritar, ayúdame! , me encontré solo entre tanta compañía y entre tanta gente sonriente y en un letrero de una calle no segura de las tantas que rodeaban mi cuarto tipo estudio, a punto del llanto y de maldecir tantas cosas y a tantas personas, en eso momento en una tienda abandonada, de esas de antaño donde la cortina de metal era una ventana de madera que al abrirla debía sostenerse con un palo, en esa ventana cerrada hace años, leí una leyenda pintada que decía “No llores por lo que has perdido, levántate y lucha por lo que aún te queda, tu propia vida”. Entonces para mí en esa calle de la región 96 de Cancún, municipio de Benito Juárez, la frase de “Todo pasa por algo” tomo un nuevo sentido.


He vivido tantas cosas en tantas personas, he amado tanto y he sido tan testarudo de que sea a quienes no lo merecían, es tanta mi necedad a veces que me aconsejo en silencio cosas que dan risa solo de imaginarme hacerlas, pero creo que también con el tiempo las voy haciendo poco a poco, pensar más en mi, decir muchos “te quiero” a muchas personas que se lo merecen, leer un libro mientras espero que el metro llegue a su destino, a veces en ruta como dicen en Cuernavaca, camión como dicen en Cancún o micro como decimos en Tampico, aquí en el distrito no sé por qué hay tantos nombres de tantos transportes, casi uno para cada destino, y la ciudad es grande.

Así como soy orgulloso recibí con pena platos de comida de compañeras en la oficina, había una muchacha que para que no me sintiera apenado decía que su mamá le había puesto demasiada comida, lo más raro era que también le pusiera dos de cada cubierto, aún así tuve la experiencia de mi primer navidad y año nuevo solo, que se repetiría casi de nuevo al año siguiente por seguir de nuevo sueños de amor y fantasía, invitaciones a casas no faltaron, nunca he tenido problema con resultar agradable a la gente, hay algo en mi forma de dirigirme y no lo digo con soberbia, sino como plena humildad a algo que parece ser viene de parte de mi padre y mi madre, por algún motivo parecemos leer el pensamiento y sabemos lo que alguien quiere o necesita oír, o tener las palabras exactas para alguien que necesita reír o llorar, lo mismo pasó con mis hermanas, si he de ponerle un nombre diría que somos “facilitadores”.

Aún así hay veces que me cubro con un tejido de pasividad que ni yo mismo puedo entender, pareciera que he entendido que no hay necesidad de discutir con sordos de necedad, aunque no puedo negar que me encanta debatir aunque recientemente me dijeran por impotencia que no sabía hacerlo, la gente nueva que llega a mi vida me llena de inquietudes ante mis nuevos comportamientos y tendencias, pero no por eso no les contestaré un día como se merecen, mientras tanto disfruto aparentar tanta tranquilidad, no me conocen.

Lo que me llena de alegría es que me acabo de enterar no sé cómo, de lo valiente que soy, de que si me he arriesgado a renunciar a todo por el simple hecho de buscar más luz y tranquilidad, por pasión o aventura, por soñador o entusiasta, la verdad no se me negará, de eso estoy seguro. Llega un momento en la vida que no es tan malo decirse cosas bellas, caerse bien, pasarla bien en nuestra propia compañía y mirarnos al espejo y aplaudirnos como yo lo quiero hacer hoy conmigo y estoy seguro que tu también tienes tantas cosas que decirte.



LOS MISMOS


                             Todo el mundo gira correctamente, para el mismo lado, los ríos siguen su cause, los mares rompen en las escolleras, las distancias son las mismas, los frutos siguen cambiando de verde a colores en los árboles, la gente habla de las mismas cosas, las leyes se siguen aprobando, las canciones siguen sonando, los amigos siguen sonriendo y la familia sigue creciendo, los años siguen pasando, los cuerpos siguen desarrollándose y la piel se va transformando, seguimos lavando y planchando la ropa y comprando otra nueva, nos bañamos día tras día, compramos lo necesario para vivir, conocemos muchas personas, compartimos muchos sueños y experiencias, bailamos nuevas canciones, conocemos nuevos ritmos, extrañamos viejas felicidades, añoramos nuevas emociones, nos convencemos de que somos tan diferentes, pero seguimos siendo los mismos.

Esos mismos que lloran por las mismas causas, que carcajean ante las mismas bromas, que entregamos lo mismo una y otra vez sin importar las decepciones, los mismos tercos y aferrados a pesar de nuestros años que queremos desesperadamente ver nuestros sueños en el plano real, ¿como evitar esto si todo se ve tan bonito en los sueños?, los mismos que creemos las mismas palabras de diferentes bocas, que por alguna razón nos parecen diferentes aún y cuando sean tan parecidas, ¿como creer ante tanta similitud que existirá en algún momento alguna diferencia?

Pero así el hombre llegue a Marte, el mundo no se detenga, la piel envejezca, la familia crezca, los mares sigan rompiendo contra las escolleras, los ríos sigan su cause o conozcamos nuevas personas, así experimentemos nuevas alegrías y decepciones, así abrasemos, besemos, corramos, gritemos, lloremos, nos empapemos bajo la lluvia escapando de una mala vivencia, nos metamos al mar esperando limpiar el alma, aunque viajemos, estudiemos, analicemos y nos “reinventemos”, Seguiremos siendo los mismos y es mejor aprender a vivir con uno mismo pues somos nuestra única compañía segura para toda la vida, quienes tendremos la última palabra ante una tristeza, un cambio, un nuevo amor, que deberíamos creernos mas, querernos mas y empezar a vivir el mismo alrededor desde un diferente interior.

CUANDO SE VA LA LUZ

                            No cabe duda que cuando se va la luz, ni donde buscarla, las horas pasan lentamente, ya arreglas tu cartera o tu bolsa, arrancas hojas a algún viejo cuaderno, ya piensas en marcarle a alguien para platicar, perder el tiempo.

¿Pero no se supone que es lo mas valioso  después de la vida? nuestro tiempo, y es tan poco y a veces pasa volando frente a nuestras narices incrédulas y sorprendidas.

Si tan solo tuviera un libro a la mano, espero que el ocio no venza a mi creatividad y termine hojeando el directorio telefónico, alguna vieja agenda o una revista de bienes raíces que tanto he visto ya, como no venga pronto la luz comenzaré a leer la etiqueta de ese gel antibacterial.

Tal vez debería limpiar los cajones, hay cosas que debieron tirarse hace tiempo. Cuando se va la luz salen bolsas y bolsas negras llenas de documentos almacenados a lo tonto, recuerditos, alguna prenda abandonada que ya no nos cierra e invariablemente muchos folletos que no recordamos haber recibido, de fiestas que ya pasaron, de ofertas que terminaron, de lugares que ya no existen.

¿Qué hacer?, ¿dormir un rato?, ¿con este calor?, para levantarse después todo pegajoso con las sábanas adheridas al cuerpo, brillo en la nariz y las orejas.

¿Es hora de reflexionar?, ¿para aclararse?, ¿para que en lo que me logro entender hacer lo que pueda y como pueda?

Era obvio que esto pasaría en algún momento, tarde que temprano nos toparíamos con esta vergonzosa realidad, pues como se va la luz, también se ausenta ese personaje perfecto lleno de virtudes y alguno que otro defecto sembrado a propósito que hemos creado para mostrarse, platicar y competir por un poquito de ego con sus otros también perfectos amiguitos de la red.

Ni siquiera nuestra madre sustituta está para darnos un  consejito simple que nos distraiga, me conformaría con Carmelita Salinas recomendando el aceite para las reumas, algún comercial gringo de extractor de jugos o ya de perdido el de los tenis que te enflacan. No cabe duda que no estamos acostumbrados a estar con nosotros solos.

Alma Vieja

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¿Si es verdad que soy un alma vieja?, que mis ojos nobles y mis dedos largos me delatan, que mi presencia es imponente y mi palabra inteligente, ¿por qué mis mañanas son tan largas y en mis noches nadie llega?
¿Por qué damos segundas oportunidades, aún sabiendo que fallarían antes de terminar las primeras?.
Aprendemos las mismas lecciones con diferentes maestros como si acumuláramos créditos para un doctorado, y yo que ni la carrera he terminado.
Las mañanas empiezan tan temprano y las noches terminan tan tarde. Agregado al sonambulismo natural que me caracteriza, temo algún día caer por las puertas de un elevador en reparación al no ver el letrero de “no pasar!”, pero bien podrían haberme puesto cartulinas fluorescentes, letreros con luces parpadeantes e incluso una alarma chillante y aún así caería. Cada vez es más difícil como adulto inteligente hacerse el tonto.
Las almas viejas somos necias, característica principal de quien cree tener siempre la razón y regularmente nos gusta cuando las cosas salen como queremos, obviamente cuando no sucede, viene la necedad y somos capaces de hacer no solo lo posible, sino hasta lo imposible por lograrlo y no solo eso, presumirlo.
A veces parecemos saberlo todo y eso nos hace tan aburridos, no hay nada mas emocionante que descubrir algo nuevo, conocer a alguien, enterarte de una novedad, romper el papel decorado y ver dentro de la caja, esperemos no sea ropa, siempre me regalan ropa me quejaba de niño y ahora me hace tanta falta.
Maestros del sarcasmo y de las indirectas muy directas, revolucionarios y líderes de opinión, consejeros incansables y tan dadivosos que no nos quedamos ningún consejo para nosotros, no aplicamos nada de lo que escupimos. Pero eso si nos siguen como si fueramos la aparición de “La Virgen del comal” o alguna otra mas moderna como “La  Virgen del nopal” que entre tanta modernidad pareciera decir a ratos: -Virgencita please cuida mis tunas-.
Pero no te preocupes si eres un alma vieja y estas leyendo esto, ya te enamorarás  y tanta calma y serenidad, conocimiento, sarcasmo, dieces, consejos, equilibrio, yoga, posición de perro saludando al sol, terapia de la risa, chacras, herbalife, dalai y cualquier otra tendencia de las que creen haber descubierto el hilo negro se irán por el escusado, y si, harás cara de sorpresa cuando esa persona te cuente algo aunque ya  lo sepas.
Las almas viejas creímos que veníamos aquí a enseñar, a compartir tantas vivencias, tanto conocimiento, iluminación y buen manejo de la vida. Ilusos que somos, nuestra prueba se llama soberbia y no es tan fácil de superar.

No hay lluvia ni calor

Salí de bañarme anoche deseando verte dormir,
Quisiera cambiar tu llanto y solo verte sonreír,
No fue sencillo convencerte que debías descansar,
Pero entiendo que el sufrimiento no podía mas esperar.

Tomé tu mano mientras dormías esperando acompañarte
Una tonta idea romántica de ir corriendo a rescatarte
Por si sentía de repente necesitaras de mí,
Por si en tu sueño gritaras, Supieras que estaba ahí.

Después de un rato despertabas diciendo no tener sueño
Pero bastaba un minuto para dormirte de nuevo,
Y aprovechando un momento pude por fin acostarme
Ya no aguantaba las ganas de yo poder abrasarte.

De vez en vez despertaba, me emocionaba encontrarte
Que tu cabeza en mi pecho pudiera así acomodarse
Solo una cosa de instinto me provocabas al verte
El acercarme en silencio, poder besarte en la frente

Y así dormiste muchas veces esa noche entre mis brazos
Y yo sentía que nuestra alma se intercambiaba a pedazos
Pero llego la mañana y no hubo prisa ni problema
No hubo causa ni motivo que así valiera la pena.

A pesar de mi temor de desprendernos de nuevo
Tuvimos muchas más horas y mucho tiempo del bueno
Del que caminas y avanzas y no hay lluvia ni calor
Del que me hace convencerme, también te quiero mi amor.

para AVP

Tamalitos

Los tamales de pollo de mi mamá son motivo de alegría, los de calabaza con camarón traen noticias de mi destino, de la corriente que debo seguir.

Mi mamá siempre me enseño que debo aprender solito, para que el guamazo cuaje, dice que nadie escarmienta en cabeza ajena y tiene mucha razón, compartimos varios gustos, el canto, el cine, las artesanías y dar caminatas largas por la “Tres de mayo”, somos aferrados y así sea en el último puestecito al final de la calle, encontramos los caracoles de barro en el color, tamaño y estilo que buscábamos, nada de conformismos, ni negros, ni con cara de caricaturas, ni diseños chafas, ni colores fluorescentes, unos caracoles café que quedan bien con su baño. También de repente nos deprimimos y parecemos conectados vía satelital.

Mi mamá baila danzón y es de las mejores, otra cosa que aprendí es que eso hay que buscar, desde niña trabajo en algo que nunca le gusto pero siempre supo sobresalir, navidades y año nuevo con espátula había que despegarla de la máquina de coser. 

Cuando era niño me sentaba en un sofá de dos plazas a ver la tele y le pedía que se sentara conmigo a lo cual me respondía: -nada más termino de cortar esta falda, o esta blusa, es que los uniformes de banorte, es que ya viene al rato la Sra. Licha o la Lic. Sandoval a prueba, pero aunque fuera un rato se sentaba a acompañarme.

Ahí vimos “El color púrpura” mi película favorita, en un edificio de INFONAVIT en mi natal Tampico. En la secundaria le grite, en respuesta obtuve una buena cachetada y unos manotazos en la espalda.

Aparte de enseñarme a respetarla aunque a veces no soy el mejor hijo, me enseñó a lavar y planchar mi uniforme, eso sirve mucho cuando uno viaja solo como yo, me dejo ser, volar, romper, gritar, correr, soñar, amar, descalabrar, tirarme en el piso, caminar descalzo, me dio medicina para el estomago toda la noche cuando lo que tenía realmente era el apéndice a punto de reventar, lloró cuando me atropelló un microbús en la secundaria y una vez en la preparatoria hasta me iba a reportar como desaparecido por que no escucho que me quedaría a dormir en casa de un amigo.

La televisión nos juntaba a ver a dos personajes , llamándonos a gritos de emoción acudíamos al sofá a ver a Astrid Hadad o a Pita Amor en “Un Nuevo Día” con Cesar Costa y Rebeca de Alba ,eso ya en la colonia Smith y viendo ese mismo programa ya viviendo por colonias años después decidí hacerle una confesión, desde ese momento entendí que a mamá no le importa que haga de mi vida, que tire o desperdicie, que coma, que me ponga, a quien bese o a quien odie, a mi mamá solo le importa que nadie me haga daño y que siempre haga mi máximo esfuerzo.


Cuando gusten los invito, a que pueben sus tamales, también hace ricos tacos de huevo con chile verde y un mole que no da agruras, torrejas con piloncillo, pollo al horno y spaghetti verde, picadillo y tortillas coloradas y un pay de piña con queso que te quita el calor, pero esas son historias que de pronto no recuerdo, mientras prueben sus tamales y verán que no les miento.

Mi turno nocturno

Cuando la nostalgia llega, de verdad, no hay mucho que hacer, o te dejas ir, te sueltas, te hechas pa atrás como esperando caer en blandito, te dejas llevar, ya sueltas una lágrima o varias o ya te carcajeas, te ríes solo. Cuando la nostalgia llega de verdad no hay manera, si te resistes es como un perro que se jala solo de su collar y tose como sintiendo la correa, mejor ya déjate de insistir en tanta fortaleza, total eres humano, total, ¿Quién te está viendo? ¿Quién puede opinar?


Hay tantas vidas que pudieron ser, tantas y tan diferentes, tantas opciones que estoy seguro de que ni remotamente este es mi único capítulo, hay tanto espacio sin llenar que bien podría reinventarme un millón de veces, total, por eso no cobran, cuesta si, pero el precio casi siempre es razonable.


Quisiera transmitirte la misma paz que siento a las 3:14 de la mañana escribiendo esto, con el ruido de los grillos en el enorme jardín de este hotel donde trabajo, donde si me salgo de la recepción a fumar un cigarrillo me topo con un letrero que me tranquiliza aun mas, “nadie pase por aquí sin saludar a María y decirle con ternura, no me olvides madre mía” o algo así, obviamente del otro lado se encuentra la imagen de la virgen, no te creas, hay ocasiones que si tengo miedo de ver algo, de que se me aparezca la de blanco como dicen algunos visitantes o el monje que cuida celosamente un tesoro escondido, pero en voz bajita siempre le digo, “madre, gracias por estar conmigo”, y a veces rezo un ave María.


Tanta tranquilidad que ni mis lágrimas hacen ruido, pero no te apures, no estoy triste, al contrario, estoy tan contento de que entre tantas posibilidades y tanto espacio vacío disponible, estoy aquí y tu lo estas, leyendo esto.

Que bendición estar.

A el hubiera

Debí caerme mas, correr mas rápido, revolcarme en el pasto, pelearme en la escuela, portarme un poco mal, hacerme la pinta en la secundaria con Rubén y Andrés, no estar siempre en el cuadro de honor, ni sacarme solo nueves y dieces, ni ganar concursos, ni pasar al frente, ni alzar siempre la mano.

Debí preguntar mas, ser menos complaciente, bajar la expectativa, no escuchar tanto, ni aconsejar tanto, ni planear tanto y a veces pienso que ni comer tanto.

Debí correr mas fuerte insisto, debí caerme, rasparme las rodillas, perderme en algún súper de niño, soltarme de la mano, desobedecer algunas veces, no voltear de vez en cuando, no entregar a tiempo las películas del video centro, no llevar completa la tarea, no contestar los cuestionarios y no colorear bien las prácticas de laboratorio. Eso es, no debí cuidar siempre que mis agujetas estuvieran abrochadas, no poner siempre buena cara, no dar siempre la razón ni explicaciones, no decir que no cuando Carlos me pidió que cerrara los ojos a los 14 años, debí decir que no cuando mi maestro de teatro habló pestes de los casting del DF y decir que si cuando Maggy comentó sobre ir ahí mismo, no hubiera llevado siempre el uniforme bien planchado, bueno por lo menos le di problemas a un profesor de Química.

Tantas cosas que no debí y otras tantas que me falto experimentar.

El hubiera no existe, pero la frase un chingo.

Ahora que puedo no me quedan, no me ajustan, no me alcanza ni me gusta, ni me interesa hacerlas, pero al menos cuando pase algo y llegue esa posibilidad, elegiré hacerlo por que ya no tengo miedo a no ser perfecto, bueno al menos eso creo. Y si diré cosas y haré otras tantas que desconcierten a quienes piensan conocerme, heriré susceptibilidades y seré tema de crítica en el café de las amigas y con suerte las llevaré del llanto a la carcajada, seré majadero con uno que otro que se pinte de digno y regularmente me justificaré pensando en que es parte del cambio, pero se siente realmente bien no perder el tiempo, ni sonreír a huevo, ni elogiar por compromiso, ni aplaudir por pena, ni reír de nervios, ni apoyar lo inlograble, ni modo hay días que me levanto intolerante y otros tantos que no me levanto.

Mi aroma en tus manos

De vez en vez por las noches, me encuentro de nuevo con la esencia de mi, todo lo que me conforma, aromas de mar y hojas secas, maderas antiguas y arenas doradas, el pasar de barcos por tranquilas aguas, polvo en el alma y nuevo brillo en mis ojos, casas viejas y buenos momentos, palabras de aliento y buenos consejos, espontaneidad y habilidad de convertir lo malo en bueno y lo bueno en malo, muchos suspiros en montañas rusas, toboganes, pirámides y cerros que volvería a subir por amor, todo aquello que estuvo donde no debió estar, lo que faltó y sigo esperando, lo que sobró y no he valorado, lo que soñé y no conseguí pero que hasta con los dientes trato de alcanzar, lo que planeo y con miedo decido, lo que se han llevado personas ajenas, lo que me han robado y lo que me han regalado, los muchos instantes en que me he sentido vivo, y los tantos otros en que quise no estarlo, lo práctico de ignorar mis errores y lo difícil de luego aceptarlos, en mi memoria las cara de gente que ha desfilado , las frutas con chile y limón que he probado, mis confesiones e inseguridades, mis derrotas, mis momentos de júbilo, lo electrizante de desaparecer cantando, como que nada pasa, como que nada duele, como que todo es tranquilo como un incienso humeando, los muchos colores que han visto mis ojos, las combinaciones de nuevos sabores, los gritos, lo llantos, las risas y amores pasados tanto en esta vida como en anteriores, los muchos te quiero sinceros, los pocos pero valiosos te amo, la cara de agradecimiento de un amigo apoyado, las caras de odio que he provocado, he hecho de todo y de poco me jacto, yo no soy perfecto… pero como trato, si quieres reírte diré algo gracioso, si quieres llorar yo te abrazo, si quieres mirar hacia el cielo te acuesto en el pasto, si quieres calor traeré leña, si quieres tu casa acampamos, si quieres volar te sostengo en mis brazos y te doy de vueltas casi no me canso, si te duele un poco sostengo tu mano, si quieres te suelto, tu dime y yo lo hago, si quieres me siento a tu lado y te canto, si quieres te escribo, si quieres te hablo, si quieres preparo café y platicamos, mis buenos momentos superan los malos, a veces ignoro lo que me ha pasado para no sentirme triste para no sentirme solo, a veces enlisto los sueños logrados para no sentir que todo ha sido en vano, el teatro, el canto, y escribir me ha llenado, aunque no comparto siempre lo que hago, aunque me es mas fácil ver cuando la cago, todo me compone, todas las calles por donde he pasado, los montes los valles los cerros los ríos, los puestos de gordas y mis malos tratos, mi humildad y mi prepotencia, mi felicidad y mi tristeza, mi cama, mi lámpara de buró, mi porta incienso y mis fotos, mi madre, mi padre y hermanas, mis carreteras recorridas, mis momentos de impotencia, de nerviosismo, de alegría, de no querer detenerme, o de quererlo hacer cuanto antes, mis ganas de gritar y correr , mi arrepentimiento, mi piel con sándalo, mis eternas dudas que se han ido contestando, mis accidentes, mi suerte, mi oído, mis ojos y labios, mi cuello mi pelo mi pecho y mis manos, mis piernas mis brazos mi torso y mis años, mi no saber que decir, mis palabras rebuscadas, mis mentiras, mis verdades, mis intentos y mis apoyos, mi aliento en mañanas sin dientes cepillados, mis ganas de salir adelante, de valorar mas lo que soy, de querer arriesgarme, de querer abrazarte y ya no soltarte, de verte feliz aunque no sea conmigo, mis desvelos y presencia en los ratos que elijas, mi no querer parecerme a nada que antes te haya dañado y tampoco a nada que extrañes o añores, para serte algo útil, para no verte estancado, veremos si el fijador es de los caros que tanto se adhiere mi aroma a tus manos?

¿Y que se siente?

Hace tiempo le pregunté a un amigo que es artista plástico, diseñador, pintor, y que solo le falto , dar clases de guitarra, repujado o macramé, hechar las cartas o vender enchiladas afuera del ISSSTE sobre el que se sentía dedicarse a lo que realmente le gusta, por que al escucharlo hablar de su trabajo de verdad era obvio.


Como imaginarán mi pregunta se debía al enorme grado de frustración provocado por el solo vivir al día, tolerando las actividades, las reponsabilidades, las personas, los tratos, los modos, lo general de mi trabajo de ese momento y el solo sentirme complacido al obtener reconocimiento de mis superiores o subordinados, es decir, cuando me sentía importante. Te suena familiar?


La respuesta que me dió mi amigo es lo que me obligá a cuestionarme ¿que tan importante es dedicarnos a lo que realmente nos gusta? o peor aún ¿realmente se lo que me gusta?


Considero que lo que hagamos de nuestra vida dependerá de dos determinantes factores: EMPEÑO y OPORTUNIDADES, igualito que el letrero de jale y empuje en una puerta de OXXO, donde jale son nuestras oportunidades y empuje nuestro empeño.


Obviamente muchos factores tendrán influencia sobre esta importante desición, yo diría la mas importante de nuestras vidas, ¿a que fregados me voy a dedicar?, ¿de que voy a comer?,¿Con que voy a pagar mi crédito universitario de C&A?, ¿Ya se me paso el tiempo de decidir eso y tendré que agarrar lo que me de de tragar?.


Las únicas herramientas que necesitamos para esta desición tan determinante son nuestra seguridad y la credibilidad que tengamos en nosotros mismos, no la familia, ni los amigos, ni el reconocimiento social ,ni lo redituable de la profesión, ni lo que diga la pareja, ni el tiempo que hayamos dejado pasar, ni si ya la regamos una vez. La mala noticia es que esas únicas dos herramientas necesarias, se ven afectadas por todo lo anterior.


Además, agrégale que habemos personas con aquella cosquilla de dedicarnos a la música o la actuación, las artes plásticas, la locución, la danza o la comedia, la moda, al circo maroma y teatro, al pipis y gañas o al ponle la cola al burro, lo que sea, que sea altamente cuestionable y que cuando la familia se entera quiere llamar al vaticano o a a la casa de la risa, quien conteste primero. En esta situación corremos el riesgo de tomar una mala desición o confundir pasión con talento.


Los metodos para determinar nuestra vocación son muchos y van desde interminables y a veces predecibles exámenes, hasta consejitos prácticos que siempre comienzan con un “es muy sencillo” tome nota “ como saber a que dedicarme en 3 pasitos" llame ya. Elige el que tengas a la mano, un orientador, un psicoterapeuta, terapeuta, psicólogo, loquero, no lo quero, me quere, no me quere o de plano échate un bolado, pero aqui una mezcla y resumen de consejos obtenidos y brindados durante mi proceso y que no he puesto en practica, para variar.


Nunca es tarde.

No hay límites.

Aviéntate.

Si ya estas en otra cosa, por lo menos integra esa actividad parcialmente a tu vida.

Alimenta tu entusiasmo logrando primero pequeñas cosas.

CREE EN TI

Y ya, por que si no, seguire con que mandes este blog a 20 amigos o se te va a caer la mano (más?).

o que si lo mandas llegará en 10 minutos a tu mail tu verdadera profesión.



Y por cierto, cuando le pregunté a mi amigo que se sentía dedicarse a lo que realmente le gusta, solo contestó:


HAY DIONISIO, SI NO LO HICIERA, SENTIRÍA QUE NO ESTOY AQUÍ.